
La causa judicial contra la anestesióloga Delfina “Fini” Lanusse y su ex jefe Hernán Boveri sumó nuevos testimonios que complican a ambos acusados y exponen un oscuro entramado de consumo de propofol, robo de insumos médicos y episodios ligados a fiestas privadas.
Las declaraciones de ex compañeras de Lanusse en el Hospital Italiano se transformaron en una pieza central del expediente que investiga el juez Javier Sánchez Sarmiento. Entre ellas aparece el relato de Chantal “Tati” Leclercq, también anestesióloga, quien aseguró haber encontrado a Lanusse “semiconsciente” en su departamento, rodeada de jeringas y ampollas de propofol.
La investigación también intenta esclarecer la muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar, hallado sin vida con una vía conectada a su cuerpo pocos días antes de que explotara el caso. Según distintos testimonios, Zalazar mantenía vínculos con el grupo y había asistido a Lanusse en situaciones relacionadas con el consumo de drogas.
El expediente judicial apunta además a posibles maniobras para desviar anestesia desde hospitales públicos y privados. Mientras desde el Hospital Italiano aseguraron que no detectaron faltantes de stock, el juez puso en duda los controles internos y sostuvo que podían existir mecanismos para ocultar el robo de propofol mediante registros adulterados en quirófano.
