
Carlos Alberto Solari, conocido popularmente como el Indio Solari, murió este viernes a los 77 años. El histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota atravesaba desde hace años un cuadro de Parkinson que él mismo había hecho público en 2015.
Nacido en Paraná y criado en La Plata, construyó una de las trayectorias más singulares de la música argentina. Primero al frente de Los Redonditos de Ricota y luego junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, se convirtió en una referencia ineludible para varias generaciones y en protagonista de algunas de las convocatorias más multitudinarias que haya conocido el rock nacional.
Dueño de una obra tan popular como enigmática, el Indio logró algo excepcional: transformar canciones cargadas de metáforas y lecturas múltiples en himnos capaces de ser cantados por cientos de miles de personas. Su figura trascendió la música para convertirse en un fenómeno cultural que marcó a la Argentina durante más de cuatro décadas.
Con su muerte desaparece uno de los últimos grandes mitos del rock argentino. Pero quedan sus canciones, sus discos y una huella imposible de separar de la historia cultural del país.
