
Evo Morales volvió a quedar en el centro del escenario político boliviano en medio de las protestas, los bloqueos y la fuerte crisis económica que atraviesa el país. El exmandatario denunció que existe una estrategia de persecución judicial y política contra los sectores vinculados al evismo.
Las movilizaciones se intensificaron en distintas regiones de Bolivia en un contexto marcado por la falta de combustible, la suba de precios y el malestar social. Desde sectores cercanos a Morales sostienen que el gobierno de Rodrigo Paz busca responsabilizar al movimiento cocalero y a las organizaciones populares por una crisis que, aseguran, tiene raíces económicas mucho más profundas.
El ex presidente mantiene un fuerte respaldo territorial y sindical, especialmente en las organizaciones campesinas y cocaleras, que continúan siendo una pieza clave dentro de la política boliviana. En paralelo, dirigentes del MAS denunciaron intentos de criminalizar la protesta social y de debilitar al principal espacio político popular del país.
La tensión política sigue creciendo mientras Bolivia enfrenta una combinación de crisis económica, disputas internas y creciente conflictividad social, en un escenario que vuelve a mostrar la fuerte polarización que atraviesa al país desde hace años.
